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El blog de Bancomparador

¿Qué pasaría con la economía si gana las elecciones Podemos?


podemos

6-12-2014

Es evidente que en España hemos dejado atrás las páginas más negras de nuestra historia reciente; la guerra civil, la durísima posguerra, el hambre, las profundas desigualdades sociales, el arraigo de la pobreza en un país considerado “el furgón de cola de Europa”… siempre por detrás del resto de países europeos.

Pero a día de hoy parece como si volviera alguno de esos viejos fantasmas: la desigualdad crece vertiginosamente, y, con toda seguridad hay hambre. La padece, por supuesto, un porcentaje infinitamente menor que en tiempos pasados. Pero hay hambre. Y recae sobre los más excluidos, los más vulnerables. Sobre los más pobres, evidentemente.

La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que son tratados sus animales. En el fondo, con esto, lo que Gandhi nos descubre es que cualquier Estado que se haga llamar a sí mismo grande, justo, ha de querer proteger a la población más vulnerable y hacerlo con determinación.

Hace algo más de cincuenta años empezamos a formar parte de los países industrializados, y a meternos de cabeza en la economía de mercado, en el sistema capitalista, tan denostado en los últimos tiempos ( y por enésima vez en la historia). En líneas generales, España siguió creciendo a buen ritmo, y adoptando cada vez más medidas liberalizadoras, a la vez que se ampliaban las coberturas sociales. En los años noventa, nuestro país alcanzó cotas de protección social impensables hasta entonces. Tras quince años de una fulgurante escalada económica tenemos la sensación de no saber muy bien que ha pasado con ese progreso, con tantos derechos que pensábamos habíamos conquistado… En este tiempo las medidas liberalizadoras han ganado tanto peso que resultan incompatibles con las medidas de protección social.

Hoy sabemos que los ciudadanos de a pie nos hemos expuesto demasiado, y hemos perdido. Los gobiernos nos han expuesto demasiado. Nos damos cuenta de que hemos sido para estos gobiernos sólo una pieza más para el engranaje de la especulación.

Muchos estamos enterrados en vida bajo la losa de una hipoteca, firmada en plena burbuja de la construcción, en la que los precios de la vivienda alcanzaron sus máximos históricos. ¿Es posible crecer por encima de esa losa? Parece difícil.

Además de los contratos hipotecarios que nunca debimos firmar, otros factores como la falta de empleo, y la degradación de la calidad de los trabajos existentes, colocan a las personas en una posición de indefensión total frente a entidades bancarias y empresas.

Y se nos pide, desde los poderes gubernamentales, sacrificio. Y el sacrificio se hace. Y nos recortan aún más, con la promesa de un mañana mejor. Pero esta vez hay un serio problema. Los gobiernos ya no ofrecen confianza. Ya no se les cree. Han perdido la legitimidad.

Esta crisis económica, profunda, severa y con consecuencias devastadoras en la sociedad, siendo especialmente dañina, será recordada para siempre unida a otra realidad más sangrante si cabe; la corrupción en las altas esferas de políticos, empresarios y banqueros.

Con todo, si hay algo que es cierto, es que cada vez hay más interés por la política. Y esto es bueno. Pero, más allá del pesimismo reinante en la calle, más allá del optimismo del Gobierno central… no sabemos bien qué puede ocurrir al cabo de un año, aproximadamente, tras las elecciones generales.

En términos generales parece que lo que nos ha devuelto el interés por la política son los estragos de la crisis en la economía, en cada una de nuestras economías… En una atmósfera de mucho hartazgo y de muchísima decepción, el cabreo parece haberse convertido en desconfianza hacia las instituciones públicas. Y en concreto hacia los partidos políticos “de siempre”, que además han sido el caldo de cultivo de los casos de corrupción más indecentes conocidos hasta la fecha en nuestro país.

Llegado este punto no sería descabellado pensar que, en efecto, pueda haber un vuelco electoral sin precedentes… y cabe preguntarse ¿Qué pasaría con la economía si Podemos gana las elecciones?

Desde hace años, antes incluso de que se celebrasen las elecciones generales, ya podíamos saber de antemano quien iba a ser el ministro de economía en la próxima legislatura: Los mercados.

Este partido político, que parece diferenciarse mucho de los otros, mantiene, casi como su razón de ser, la siguiente premisa: Impedir que los poderes económicos manden sobre los poderes políticos.

Bien. Si esto se produjera, entonces, estaríamos hablando de un cambio político en toda regla. Y esto puede producir miedo, miedo al cambio, el famoso miedo a lo desconocido ¿Y qué es eso que desconocemos…? ¿A caso desconocemos como es vivir en una sociedad en la que los poderes políticos tengan, valga la redundancia, más poder que el poder económico?

Lo malo es que no hay un atisbo de consenso en las respuestas que dan unos y otros. Es blanco o es negro. Y eso sí produce un cierto desasosiego.

El sector conservador y gran parte del sector empresarial afirman, poco más o menos, que si Podemos ganara las elecciones, sería la ruina para España, y que habría una fuga inmediata de capital; la economía quedaría devastada. En fin, parece que más que un cambio político lo que describen es la caída de un meteorito de grandes dimensiones sobre la tierra.

Cualquiera puede ver cómo tras estos augurios se esconde, en gran medida, un intento desesperado de generar miedo en quienes se estén pensando eso de votar a Podemos... Cuando los argumentos constructivos no existen, el miedo es un arma que se utiliza desde hace siglos por quienes quieren mantener su status quo por encima de todo. Y a veces parece que lo más sensato sería rechazar cualquier hipotético Estado que no sea el que ya conocemos, comandado por los que ya conocemos.

Es obvio que un cambio político drástico genera incertidumbre en los, ya de por sí, temidos mercados. Pero ¿Qué tipo de sociedad somos si basamos nuestras decisiones principalmente en el miedo?

Por otra parte, no sé que puede representar una amenaza mayor, el miedo a lo desconocido, al cambio, o el miedo a seguir padeciendo esta escalada salvaje de los poderes fácticos.

Honestamente, tengo la sensación de que, en efecto, si Podemos ganase las elecciones generales, habría comportamientos preocupantes en la bolsa, que notaríamos en primer lugar en una subida de los tipos de interés. Pagaríamos más hipoteca, por poner un ejemplo, por lo menos al principio. Pero si echamos la vista atrás vemos como los verdaderos cambios en la economía no son los que se producen minutos después de la noche electoral, si no, los que se dan a medida que el nuevo ejecutivo gobierna. Para hacer un pronóstico más pegado a la realidad, incluso para tantear los probables posicionamientos de los mercados, tendríamos que saber, con exactitud y rigor, que medidas concretas adoptaría este hipotético nuevo poder ejecutivo si llegase a gobernar. Aún no las conocemos. Y ahí está la clave.

ANA BÁRBARA GONZÁLEZ IGLESIAS


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